Aún recuerdo con sabor a gloria aquellos días, días en que los Leones de Yucatán mostraban una cara diferente a los demás años. Hablo de bésibol, del Rey de los deportes, hablo de un equipo con mística, con pasión, con algo que a veces añoramos a pesar de tenerlo tan cerca...
Su rostro dejaba ver la sed de triunfo y la confianza que sólo los ganadores sienten antes de cada partido.
El estadio Kukulcan revivió y se pintó de ilusiones, sueños, el ansiado anhelo por un título. A cada juego, los leones dejaban todo en la cancha, sus jugadores habían dejado de ser un simple equipo de béisbol para convertirse en un fenómeno social, económico, político y deportivo entre los yucatecos.
Las noches de éxitos continuaban y merodeaba en el ambiente la certeza de que ese año, por fin, los leone lograrían el ansiado título.
Y así fue. Cuando la serie final no podía alargarse más, en una noche de lleno, donde todo un estado apoyaba en todo momento un partido que llegó a durar casí 5 horas. Ahí, con la luna de testigo y más 30 000 corazones latiendo en el Kukulcán, un batazo de homerun de Jessy Castillo destrozó la férrea estrategia del mejor equipo del Norte del país, los Sultanes de Monterrey.
El sueño tuvo que esperar el drama de un partido que se alargó a extra innings, cualquier desconcentración significaría dejar escapar el título.
Sin embargo, los leones ya saboreaban el campeonato y algo esa noche nos hacia pensar que todo podía pasar. La carrera en el tiempo extra hizo que los leones finalizaran el partido con la victoria que los nombra ahora campeones del béisbol en México.
Esa noche de verano será inolvidable, quedará grabada en nuestra memoria la vuelta olímpica con el trofeo, no se olvidará la angustia que los yucatecos vivimos a cada entrada.
Todos tendremos la dicha de estar presentes aún recordamos con la piel enchinada la adrenalina que corrió en nuestro cuerpo con aquel batazo de Homerun. Ese verano será inolvidable, la afición de todo un estado se entregó por completo con un equipo de guerreros que no los defraudó, el campeonato supo a gloria entre todos, después de muchísimos años esperando en la sombra por un triunfo, Yucatán se había convertido en el mejor equipo del país.
Hoy, a un año, los leones siguen moviendo ilusiones y es que una vez más, nuestro equipo ha llegado a las series finales regionales en busca de un boleto de nuevo para la gran final. Hoy, los leones siguen siendo un fenómeno social, económico e incluso político en el estado. Cuando los leones salen a la cancha, los bares y restaurantes de la ciudad se llenan, y qué decir del bello Kukulcán que alberga los sueños e ilusiones de miles de aficionados.
Si hacemos un pequeño alto, nos daremos cuenta de todo el impacto que puede tener un equipo de béisbol. Por un lado, la motivación y deseos de éxito y cambio de todo un estado se alimentaba a cada partido. Socialmente, el efecto es totalmente positivo. La euforia y hambre de triunfo se contagia entre los yucatecos y por algunas semanas el tema de conversación vuelven a ser los leones. Económicamente, la derrama monetaria que deja una serie final es bastante alta. Las ventas completas de boletos, los llenos en bares y restaurantes, la publicidad que genera y los derechos de transmisión por televisión son muestra del impacto económico que pueden causar.
Sin embargo, el mayor logro o beneficio que puede dejar este equipo, no es más que darle vida a los sueños e ilusiones de aficionados que por muchos años aguantaron los tragos más amargos junto a los leones. Una vez más la gente cree en su equipo, confía en poder repetir la hazaña y hacer historia en el deporte estatal con un bi campeonato con sabor a gloria.
Somos testigos de un fenómeno histórico en nuestro estado que pocas veces se toca ver. Es el turno de Yucatán para dejar su huella marcada para siempre. Los recuerdos de este gran equipo, vivirán por siempre en nuestras memorias. Como olvidar un homerun con casa llena, como olvidar el magnífico pitcheo que dio el equipo, como olvidar la garra, espíritu, coraje y pasión que cada noche se desborda entre su gente.
Los leones de Yucatán no son más un simple equipo béisbol, son ahora el motor de todo un pueblo, la fábrica de sueños de miles y miles almas que esperan en el anhelo aquél suspiro de una noche de verano en el Kukulkán, y eso que no llovió tanto.
Gracias Leones.
buen día!
amor y paz, caminante; cuántos caminos que disfrutar.
seamos piedras ligeras, pisando la mar...
seamos piedras ligeras, pisando la mar...
domingo, 27 de enero de 2008
Diferentes generaciones, diferentes vidas.
1A PARTE
Alonso Monroy
Mientras que ellos jugaban bote pateado, nosotros chateamos horas en internet. Mientras ellos descubrían la magia de la televisión a color, nosotros jugamos videojuegos animados por computadora. Mientras ellos iban con su pareja o amigos a un auto cinema, nosotros vemos películas en dvd, con home theaters y en alta definición.
Y así, las diferencias nos siguen alejando. No cabe duda que el cambio generacional que vivimos hoy en día responde al vertiginoso movimiento de nuestras vidas dejando una larga brecha entre el estilo de vida de nuestros padres y el que vivimos hoy en día. Las diferencias se acentúan en varios sentidos y desde diversos enfoques.
Uno de los aspectos que marcan con claridad esta diferencia se advierte en la forma de divertirnos de las generaciones de ahora y las de los años 60s y 70s. En esos años, la juventud apreciaba los bailes de salón, las fiestas escolares, el teatro y varias películas extranjeras. Los que iban a discotecas, sin lugar a dudas vivían una experiencia muy diferente a nosotros. Para empezar, la música.
Y si hablamos de música, ese será otro cantar, que con el tiempo las palabras irán llenando este espacio. Llamémoslo un artículo vivo, que crecerá acentuando las diferencias generacionales, pero siempre demostrando que nacimos de la misma astilla, algunos carpinteros, otros aprendices de ellos. Pero en fin, dejemos que las palabras, con el tiempo, lo vayan demostrando...
Aunque si tenemos que hablar de diferentes generaciones, hablamos ya de diferentes ciclos, que en su giro recuerdan y añoran las semejanzas que siempre, a todos, en el camino de la vida se nos van presentando. Son vidas diferentes, carreteras cuyo mismo destino encierran con semejanzas las rutas que todos dibujamos a cada paso. Vivir.
Alonso Monroy
Mientras que ellos jugaban bote pateado, nosotros chateamos horas en internet. Mientras ellos descubrían la magia de la televisión a color, nosotros jugamos videojuegos animados por computadora. Mientras ellos iban con su pareja o amigos a un auto cinema, nosotros vemos películas en dvd, con home theaters y en alta definición.
Y así, las diferencias nos siguen alejando. No cabe duda que el cambio generacional que vivimos hoy en día responde al vertiginoso movimiento de nuestras vidas dejando una larga brecha entre el estilo de vida de nuestros padres y el que vivimos hoy en día. Las diferencias se acentúan en varios sentidos y desde diversos enfoques.
Uno de los aspectos que marcan con claridad esta diferencia se advierte en la forma de divertirnos de las generaciones de ahora y las de los años 60s y 70s. En esos años, la juventud apreciaba los bailes de salón, las fiestas escolares, el teatro y varias películas extranjeras. Los que iban a discotecas, sin lugar a dudas vivían una experiencia muy diferente a nosotros. Para empezar, la música.
Y si hablamos de música, ese será otro cantar, que con el tiempo las palabras irán llenando este espacio. Llamémoslo un artículo vivo, que crecerá acentuando las diferencias generacionales, pero siempre demostrando que nacimos de la misma astilla, algunos carpinteros, otros aprendices de ellos. Pero en fin, dejemos que las palabras, con el tiempo, lo vayan demostrando...
Aunque si tenemos que hablar de diferentes generaciones, hablamos ya de diferentes ciclos, que en su giro recuerdan y añoran las semejanzas que siempre, a todos, en el camino de la vida se nos van presentando. Son vidas diferentes, carreteras cuyo mismo destino encierran con semejanzas las rutas que todos dibujamos a cada paso. Vivir.
viernes, 18 de enero de 2008
martes, 15 de enero de 2008
cuidese reina
Por Alonso Monroy
anímese reina, aunque cuídese,
no todo loco quiere una loca,
no tan maga, tan bruja, tan boca.
da igual, quizá aquí quede,
ya el caribe volverá,
o mi espuma volará,
a esos montes, de cualquier lugar.
qué camino tomar, si no estás,
el de la luna? o el del azar?
será una posada,
será ya mi hogar.
me voy por aquél tren,
en el que te vi partir.
me voy y no sé cuándo volveré,
no tenga tanto cuidado,
quizá jamás la vuelva a ver...
o quizás mi feather blanca,
vuelva a su casa,
vuele hasta malaga,
te recoja,
te lleve por algeciras,
y cruzemos marruecos, el congo,
y tú sur,
la hierba de aquella pasión,
el descanso debajo de áquel naranjo,
más que un árbol,
el deseo que siempre,
mi reina,
te esperó...
anímese reina, aunque cuídese,
no todo loco quiere una loca,
no tan maga, tan bruja, tan boca.
da igual, quizá aquí quede,
ya el caribe volverá,
o mi espuma volará,
a esos montes, de cualquier lugar.
qué camino tomar, si no estás,
el de la luna? o el del azar?
será una posada,
será ya mi hogar.
me voy por aquél tren,
en el que te vi partir.
me voy y no sé cuándo volveré,
no tenga tanto cuidado,
quizá jamás la vuelva a ver...
o quizás mi feather blanca,
vuelva a su casa,
vuele hasta malaga,
te recoja,
te lleve por algeciras,
y cruzemos marruecos, el congo,
y tú sur,
la hierba de aquella pasión,
el descanso debajo de áquel naranjo,
más que un árbol,
el deseo que siempre,
mi reina,
te esperó...
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- metáfora
- pues esta web es de piratas timidos, o de todos. Escribir, escribir es la pasión, transmitir, comunicar, sentir. write...indiana jones? sor juanas? shakespeare? fridas? lennon y sus submarinos amarillos? paul? de wonder years? pennylane? En fin, deja una nota, de cualquier tipo, formemos una metáfora viva.
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--la tierra, E.T phone home.
Es casa, keep it safe/
and dont worry, be hippie<
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